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sábado, 26 de abril de 2014





Graffiti en Valencia

José G. Ramos, 2010-1. Graffiti. Valencia
El problema de la documentación es que se ha de guardar con un orden y éste se ha de mantener a lo largo del tiempo con sus códigos y formulaciones. 
José G. Ramos, 2010-2. Graffiti. Valencia
Cuando no se hace así y, este orden, se va variando  de forma, a veces imperceptible, con el paso del tiempo, se hace difícil recuperar el documento.
José G. Ramos, 2011-1. Graffiti. Valencia
Algo así le comentaba a S..., el grafitero, y esto fue lo que me sucedió a mi cuando buscaba estas imágenes.
José G. Ramos, 2011-2. Graffiti. Valencia
A medida que he ido vianjado estos últimos años, he hecho múltiples fotografías que he ido guardando en un orden que, sin darme cuenta, ha ido variando, poco a poco.
José G. Ramos, 2012-1. Graffiti. Valencia
La localización y recuperación posterior, dada esta circunstancia, se me ha hecho más lenta y compleja, pero gracias a mi memoria lo he logrado.
José G. Ramos, 2012-2. Graffiti. Valencia
El tema, al estar dedicado a S...,y, evidentemente, a todos vosotros, no podía ser otro que el del graffiti y sus diferencias en función de las ciudades en que se concibieron y realizaron y cómo fueron variando con el paso del tiempo.
José G. Ramos, 2012-3. Graffiti. Valencia
La ciudad que visitaremos hoy a través del gaffiti será Valencia.



viernes, 3 de enero de 2014



Pinceladas



Ya sabéis que el orden, ajustado a la función que se desea conseguir, es necesario para la realización y desarrollo de la misma.

Llevado de este principio, en ocasiones, reorganizo una parte o la totalidad del estudio, según me sea necesario. Al mover objetos, papeles y demás, aparecen cosas que fueron abandonadas en los recodos del tiempo y, que me reencuentro después de algunos años, que me habían desaparecido de la memoria consciente. 
José G. Ramos, 1993. Pinceladas-29. Acrílico sobre cartón. 10,3 x 9,3 cm
Esto es lo que me sucedió hace cosa de un mes, antes que finiquitase el 2013. 
José G. Ramos, 1994. Pinceladas-133. Acrílico sobre papel. 24,9 x 17,2 cm

En la parte de izquierda de una de las mesas que tengo en el estudio, al retirar unos papeles, me apareció un pequeño tesoro. Encontré el trabajo que correspondía a la investigación sistemática, que desde entonces acá, ha definido e identifica mi pintura: la pincelada, como concreción del gesto.
José G. Ramos, 1995. Pinceladas-149. Acrílico sobre papel. 25,2 x 17,7 cm

Este trabajo metódico desembocaría en una muestra que expuse, por primera vez en Xoc, en Barcelona, en el año 1996.
José G. Ramos, 1996. Pinceladas-203. Acrílico sobre papel fotográfico. 21,5 x 15,3 cm